En el laboratorio el líquido folicular procedente de la punción ovárica se distribuye en placas de Petri para aislar los ovocitos. A continuación se eliminan las células de la granulosa presentes alrededor de los ovocitos. Este proceso es importante para saber qué gametos se encuentran en un estado de maduración óptimo para luego poder fertilizarlos. Una vez clasificados en función de su estado de maduración se procede a la microinyección. Un microscopio provisto con unos rotores mecánicos y con unas micropipetas adaptadas a unos soportes especiales nos permite realizar esta técnica. Con una pipeta más gruesa se mantiene fijo el ovocito mientras que con otra más fina se captura un espermatozoide procedente de la muestra de semen procesada anteriormente. A su vez se perfora la membrana del ovocito con la pipeta de inyección y se deposita el espermatozoide dentro del gameto femenino. Esta operación se realiza tantas veces como ovocitos maduros haya disponibles.
Posteriormente los ovocitos microinyectados serán trasladados a un plato de gotas de cultivo para que en los próximos días se valore su fertilización y posterior desarrollo embrionario.
Esta técnica se indica en casos de patología seminal severa o moderada, fallos previos de FIV.
• En ocasiones se puede utilizar la técnica ICSI en combinación con la FIV convencional para obtener más información de una EOD (esterilidad de origen desconocido) y así obtener información para el beneficio en futuros tratamientos.